| Martes, 25 de marzo de 2008 |
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Por: José De León
Las autoridades ni los propietarios del autobús, que perdió el control y terminó estrellado en horas de la madrugada del pasado 15 de marzo en la vía Transístmica, han ofrecido ayuda a Yariel Sánchez, quien quedó amputado de su brazo derecho tras la violenta regata que protagonizó ese vehículo de Torrijos-Carter contra otra unidad del transporte de la ruta Mano de Piedra-Tumba Muerto.
En declaraciones a RPC Radio, Sánchez dijo que sigue padeciendo los estragos físicos y psicológicos al ser una de las víctimas que viajaba en el autobús aquella fatídica madrugada que acabó con la vida de dos personas y dejó a una treintena de heridos.
Sánchez, quien labora como cocinero en Royal Casino, comentó que la empresa le ha ofrecido todo su apoyo. Sin embargo, resalta que la situación ha cambiado su vida toda vez que tiene que atender a una familia de cinco hijos con una discapacidad surgida por la irresponsabilidad y el desorden que persiste en el transporte público de pasajeros.
A su memoria, explica Sánchez, se mantiene el recuerdo de la extrema velocidad de los llamados "diablos rojos" tras encontrarse en el semáforo de la vía Transístmica, cerca de la empresa Kiener.
El sobreviviente hizo un llamado a las personas que viajaban en el autobús que terminó como chatarra, para que colaboren en las investigaciones, pues contempla presentar acciones legales contra los conductores y propietarios de los vehículos involucrados en el sangriento accidente.
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